En Francia, el uso profesional de la inteligencia artificial generativa avanza más rápido que la formación que lo acompaña. El barómetro Cegos señala una clara discrepancia entre las herramientas adoptadas por los empleados y el nivel real de dominio en las organizaciones. Paralelamente, la AI Act europea introduce en su artículo 4 un requisito de competencia para las personas que utilizan sistemas de IA. Formar a sus equipos ya no es solo un factor de competitividad, también es una obligación regulatoria en construcción.
Obligación legal de formación: lo que realmente impone el Código del trabajo
El artículo L.6321-1 del Código del trabajo obliga al empleador a asegurar la adaptación de los empleados a su puesto y a velar por el mantenimiento de su capacidad para ocupar un empleo. Esta obligación no se limita a una formación de acogida: cubre toda la duración del contrato.
El incumplimiento de esta obligación expone a la empresa a sanciones. En caso de despido, un empleado que no ha recibido ninguna formación durante varios años puede obtener indemnizaciones ante los tribunales laborales.
Un despacho especializado en derecho laboral recuerda que el olvido de la entrevista profesional abre un recurso al empleado, incluso para impugnar un rechazo de formación. Recursos especializados, como los que se ofrecen en academie-entreprise.com, permiten identificar los trayectos adaptados a las obligaciones de cada estructura.

Formación en IA en la empresa: el retraso francés en los usos reales
El barómetro Cegos citado por Le Nouvel Économiste señala una paradoja. Los empleados franceses utilizan la IA generativa en su día a día profesional, pero pocas organizaciones han formalizado reglas de uso de la IA. La formación, cuando existe, a menudo sigue siendo una sensibilización general desconectada de las tareas concretas.
Las formaciones específicas para funciones (marketing, RRHH, comercio) ganan en relevancia en comparación con los módulos transversales. Un comercial que utiliza una herramienta de redacción automática no tiene las mismas necesidades que un responsable de RRHH que filtra candidaturas asistidas por algoritmo.
El artículo 4 de la AI Act y sus consecuencias sobre la formación
La AI Act europea prevé que los proveedores y desplegadores de sistemas de IA tomen medidas para garantizar un nivel suficiente de dominio entre los usuarios. La disposición tiene en cuenta los conocimientos previos, el contexto de uso y los riesgos asociados.
En la práctica, la AI Act no prescribe ni un programa único ni un número de horas precisas. Cada empresa debe, por lo tanto, definir por sí misma el nivel de competencia esperado, en función de las herramientas desplegadas. Para las organizaciones que aún no han estructurado su oferta de formación interna, esta ambigüedad regulatoria crea una doble dificultad: identificar las necesidades y documentar la conformidad.
Diagnóstico de competencias antes del plan de formación: método y límites
Los competidores recomiendan casi sistemáticamente “definir objetivos claros” y “establecer objetivos SMART”. Este enfoque supone que la empresa ya conoce las competencias presentes en sus equipos. En la realidad, muchas pymes lanzan formaciones sin un diagnóstico previo.
Un diagnóstico de competencias efectivo se basa en tres elementos:
- Un marco de referencia actualizado, que describe las competencias técnicas y comportamentales esperadas para cada puesto, incluidas las competencias digitales recientes
- Una intersección entre este marco de referencia y las evaluaciones individuales derivadas de las entrevistas profesionales, para detectar las discrepancias entre el nivel requerido y el nivel real
- Un mapeo de las formaciones ya realizadas, para evitar duplicados y priorizar las lagunas críticas para la actividad
El principal límite radica en la fiabilidad de los datos. Las entrevistas profesionales, cuando se realizan de forma administrativa, producen información escasa. Un diagnóstico basado en entrevistas apresuradas conduce a formaciones mal dirigidas, lo que alimenta el escepticismo de los equipos respecto a la formación misma.

Formaciones más demandadas en la empresa: tendencias verificadas
El auge de las formaciones relacionadas con la IA no debe ocultar otro fenómeno: las habilidades blandas siguen siendo algunas de las competencias más demandadas por los empleadores. Cegos subraya que la IA y las competencias humanas no se oponen, sino que se complementan, las organizaciones que invierten en ambos ejes simultáneamente obtienen mejores resultados en términos de adopción de herramientas.
Formación interna u organismo externo: arbitrar según la necesidad
La formación interna (mentoría, codiseño, sesiones entre pares) es más económica y se adapta mejor a las especificidades de la empresa. Funciona bien para transmitir saberes profesionales o procesos internos.
Las formaciones externas se vuelven necesarias cuando el tema requiere una experiencia ausente internamente, o cuando la cuestión regulatoria impone una certificación. Este es el caso de las habilitaciones de seguridad, las certificaciones de calidad o los módulos de conformidad relacionados con la AI Act.
- Formación interna: adaptada a las competencias profesionales específicas, al intercambio de buenas prácticas y a la integración de nuevos colaboradores
- Formación externa certificante: necesaria para las obligaciones regulatorias, las subidas en competencias técnicas específicas o la obtención de etiquetas reconocidas
- Formato mixto (blended learning): combina e-learning para la teoría y sesiones presenciales para la práctica, lo que reduce el tiempo de ausencia en el puesto
La elección entre estos formatos depende menos del presupuesto que de la naturaleza de la necesidad. Una formación mal elegida cuesta más que una formación bien dirigida, incluso si esta última tiene un precio más elevado.
El CPF sigue siendo una herramienta de financiación movilizable, pero las recientes discusiones sobre su reforma introducen una incertidumbre. Las empresas que anticipan un posible traspaso de carga al estructurar su plan de desarrollo de competencias se posicionan mejor que aquellas que cuentan con los dispositivos individuales de sus empleados.



